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lunes, 8 de mayo de 2017

Sobre los becarios gratis de @JordiCruzMas

Hace pocas semanas se inició una polémica a raíz de unas declaraciones de @JordiCruzMas, el prestigioso chef del restaurante ABaC sobre los becarios que trabajan gratis en su restaurante. Jordi defiende que es normal que los estudiantes trabajen gratis a cambio de la formación práctica que reciben. A partir de aquí, las redes sociales se han convertido en un hervidero de opiniones a favor y en contra del chef, llegando en muchos casos a perder las formas.

Por partes:

  • Un becario es, por definición, un estudiante en prácticas.
  • La finalidad de las prácticas es (o debería ser) que el estudiante adquiera los conocimientos prácticos que no ha podido adquirir en su centro de estudios.
Por lo tanto, un becario sigue teniendo la etiqueta de "estudiante". ¿Debe entonces cobrar también cuando dedica horas y esfuerzo a asimilar los contenidos teóricos en un aula?

Es evidente que mientras desarrolla sus prácticas, el estudiante puede estar desarrollando un trabajo que es útil para la empresa, pero también es cierto que el becario debe tener un supervisor que invierte sus horas retribuidas en la formación del aprendiz, en lugar de dedicarlas a otro tipo de actividades más productivas a corto plazo.

El problema viene cuando, en un país donde el fraude forma parte de la cultura popular, muchísimas empresas entienden que tener becarios supone tener mano de obra gratuita. Esto suele comportar quejas del alumno a su centro de estudios que, en el mejor de los casos, no repetirá convenio con la misma empresa. En cualquier caso, es tan habitual, que muchos estudiantes lo ven como normal.

Cuando conseguir talento en el mercado laboral es complicado, los estudiantes en prácticas son como la cantera para el futuro. Si les hemos tratado bien durante su período de prácticas, querrán continuar en la empresa cuando ya sean profesionales. Aportarán todo su conocimiento profesional y la cultura de la compañía en la que se han formado. En cambio, si su estancia no ha sido satisfactoria, no querrán continuar en la compañía y, posiblemente, acaben fichando por la competencia. 

Evidentemente, una compensación económica puede hacer que las prácticas sean más atractivas en una u otra empresa, pero seguramente, los becarios de Jordi Cruz prefieren aprender con él sin cobrar que hacerlo en el bar de la esquina que nadie conoce.

Es imprescindible hacer un análisis objetivo de las posibilidades reales de formar a un estudiante en prácticas antes de aceptar un convenio. Si no podemos dedicar tiempo a su formación, si las tareas que deberá desarrollar no aportarán nada a su aprendizaje, es mucho mejor no continuar adelante:
  • por ética
  • para evitar problemas futuros con el centro de estudios
  • para evitar sanciones de la inspección de trabajo
  • para mantener la reputación de la marca.

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