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miércoles, 24 de febrero de 2016

¿De verdad no sirve para nada el expediente académico?

Pues que dice Google que el expediente académico no sirve para nada. Evidentemente, como lo dice la empresa de la G, se empiezan a sumar a esta teoría un montón de consultoras que posiblemente utilizarán esta premisa como estrategia de marketing para vender nuevos criterios de selección a sus clientes. A cambio, nos explican que hay que fijarse en otra serie de habilidades como “la creatividad, la innovación, la resiliencia, los conocimientos tecnológicos o el ingenio”. Parece que todas estas características no correlacionan con el expediente. Raro, ¿no? Al menos a mí siempre me habían explicado lo contrario. Parece que si uno es muy bueno en el manejo de la tecnología, lo tendrá más difícil para elaborar un buen proyecto de final de carrera.

Google y las consultoras olvidan un elemento clave en su análisis: la pasión. Dejan a un lado a todos esos candidatos que hicieron una carrera porque les ilusionaban los temas a tratar y disfrutaron con la gran mayoría de asignaturas estudiadas. Eso les hizo sacar buenas notas, pero interesarse constantemente por un tema concreto y buscar constantemente el conocimiento parece que tampoco correlaciona con el mayor desempeño laboral.

Lo que sí parece determinante para predecir el desempeño laboral es la innovación, el liderazgo, la red y el diseño. Ya hablamos sobre lo sobrevalorada que está la innovación en algunos casos. Parece que si no cambias todos los procedimientos de una empresa, no eres nadie. Pasa algo similar con la capacidad de liderazgo. ¿Qué haríamos en un departamento dónde todos somos (o queremos ser) líderes? ¿Acaso no necesitan las empresas personas que sigan a estos líderes?

Eso sí, al menos tienen en cuenta la capacidad para relacionarse del candidato. Lo que en las empresas con menos glamour y dónde los de RRHH cobramos algo menos llamamos inteligencia emocional. Claro que, como sucede con casi todo, si le cambias el nombre, incrementas el precio.


Hace ya unos años, estuve trabajando en la validación psicotécnica de un test de conocimientos generales. Candidatos que optaban a puestos poco técnicos, cumplimentaban un test con preguntas sobre matemáticas, lenguaje y lógica. Como hace Google, también debían marcar su nivel de estudios finalizado. De esta manera pretendíamos controlar esta variable sobre el resultado final.

Evidentemente, el nivel de estudios correlacionaba de forma estadísticamente muy con el resultado del test y con el desempeño demostrado en el puesto de trabajo después de unos meses. Es decir, más que el test, el predictor del desempeño posterior era el nivel de estudios del candidato. ¡¡Inexplicable!! Buscaré en internet a ver si encuentro una respuesta coherente. Eso sí, creo que utilizaré el buscador de Yahoo o el de Microsoft.

jueves, 11 de febrero de 2016

Si quieres conocer el negocio...

Somos un departamento de gasto. Tanto si nuestro cliente es interno como si es externo, nuestros servicios son caros y no aportan un beneficio directo a la organización. Hace ya algún tiempo vimos cómo nos cuesta cuantificar nuestra aportación. Pero parece indiscutible que para aportar valor añadido, es imprescindible conocer el negocio. Todavía hoy, en muchas empresas los departamentos de gestión de personas no participan en los Comités de Dirección. Es ahí dónde se toman las decisiones importantes y parece claro que debemos estar presentes para conseguir alinear las estrategias empresariales con los equipos de personas y viceversa.

Hay que estar arriba para conocer el negocio en la parte estratégica, pero... ¿y la parte ejecutiva? ¿Habéis visto a muchos técnicos de recursos humanos tirando de transpaleta, haciendo de recepcionista o acompañando a un vendedor durante un proceso de venta? ¿Nos interesa lo mismo una reunión de un departamento administrativo que la reunión de Dirección?

Para conocer, hay que estar. Bajar en el organigrama es lo que nos hará estar arriba, porque para conocer realmente el negocio hay que entender a los que dirigen pero, sobretodo, a los que ejecutan. Porque ellos suelen ser los que sí aportan beneficio objetivo y medible para la empresa. Ellos son los que tratan con el cliente final y los que mejor pueden detectar sus necesidades y preocupaciones. Los "curritos" son los que de verdad hacen nos hacen funcionar. En la mayoría de negocios, podemos prescindir de de toda la cúpula durante unos días y los clientes seguirán recibiendo servicio, pero si un sólo día faltan los que ejecutan, no habrá forma de atenderles.

No tiene sentido tomar decisiones estratégicas desde el despacho, sin contacto con la realidad. Ningún empleado entenderá que tomemos decisiones importantes sobre su trabajo basándonos en tablas de Excel y estadísticas pero sin preguntarle por sus propuestas de mejora.

Hace ya un tiempo, ya vimos que es importante tener en cuenta a todos los empleados sin excepción, pero todavía cometemos el error de luchar por participar en la empresa por arriba, olvidando (como buena parte de los Comités de Dirección) que lo importante sucede por abajo. Nos falta humildad.

Por cierto, esta mañana he entrevistado a un Director Comercial con un currículum increíble. Me explicaba que sus zapatos siempre tienen suela de goma, porque desde su posición estratégica, necesita pisar mucho la calle. ¡¡Sin duda!!

¿Candidato o cliente?

La mayoría de empresas dedican grandes esfuerzos al posicionamiento de su marca en el cliente externo. Son menos las que también dedican re...