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martes, 22 de abril de 2014

8 Razones para abandonar tu trabajo actual

Es cierto que la cosa está muy mal, que hay crisis, que la tasa de paro es altísima, pero hay una serie de indicadores que deben hacernos reflexionar seriamente sobre la decisión de abandonar o no nuestro puesto de trabajo actual. En mi trayectoria profesional he conocido personas que no llegarán a plantearse esta cuestión jamás hasta el día de su jubilación, pero llevan años criticando todo lo que les rodea (condiciones laborales, jefes, compañeros, empresa, etc.).

Cuestionarse la conveniencia de seguir en un puesto de trabajo es sano, independientemente de la respuesta obtenida. Si llegamos a la conclusión de que es mejor no moverse, habremos sabido analizar y hacer conscientes los aspectos positivos que tiene nuestro puesto actual. En el caso contrario, será mejor actuar lo antes posible para evitar frustraciones presentes o futuras. Este análisis conviene hacerlo más o menos de forma periódica, ya que nuestras condiciones laborales son cambiantes y nuestras necesidades y expectativas también lo son.

Algunos de los motivos que pueden ayudarte a tomar la decisión son los siguientes:
  1. No te gusta lo que haces. Todos trabajamos por un sueldo que nos permite mantener un nivel de vida más o menos digno. Sin embargo hay actividades que nos llenarán más que otras. Es importante saber qué queremos hacer y esforzarnos por conseguirlo. Si desde hace un tiempo, los domingos por la tarde ya estás pensando "en el palo que dará ir a currar mañana", es muy posible que necesites un cambio.
  2. Experimentas acoso o maltrato. Desde el inicio de la crisis, muchos jefes son conscientes de que el empleo es un bien escaso y se aprovechan de eso negativamente, creyendo tener una situación de poder para hacer lo que les plazca. No se cuidan formas, se exigen cosas inauditas o incluso se llega al insulto o desprecio. Sin duda, ha llegado el momento de plantearse muchas cosas.
  3. Mal ambiente de trabajo. Da igual cómo empezó o de quién es la culpa. Pasamos muchas horas en nuestro puesto para tener "mal rollo" con las personas que nos rodean. Si después de poner todo de nuestra parte por solucionar los problemas, sentimos que nos afectan en el terreno personal, es mejor buscar en otro sitio.
  4. Salario insuficiente. Ya vimos en este blog aspectos a considerar antes de pedir un incremento y que el salario está más vinculado a la satisfacción que a la motivación, pero si no conseguimos el dinero suficiente para afrontar nuestros gastos habituales, se generará en nosotros la necesidad vital de conseguir otro empleo para afrontar nuestros pagos. Además, un sueldo que consideremos insuficiente puede hacernos sentir que no se nos valora suficiente.
  5. La situación económica de la empresa es delicada. Sí, significa abandonar el barco antes de que se hunda pero, además de evitarnos situaciones muy desagradables, liberaremos a la compañía de nuestro coste de salario e impuestos.
  6. El trabajo te hace sentir mal. Por diferentes motivos podemos sentirnos mal físicamente por culpa del trabajo. Dolores de cabeza, tristeza, ansiedad, estrés... Son síntomas inequívocos de que algo no va bien. Hay que averiguar la causa de forma urgente y eliminarla de nuestro puesto de trabajo. Si no somos capaces de cambiarlo, hay que buscar uno nuevo antes de que afecte más a nuestra salud.
  7. Estancamiento profesional. Si realmente te gusta lo que haces y quieres desarrollarte profesionalmente, es posible que llegue un momento en el que te sientas estancado. Ya no aprendes, no tienes posibilidad de desarrollar tareas nuevas y sientes que llevas tiempo sin aprender nada nuevo. Es posible que tu empresa te ofrezca un cambio de puesto, pero si no es así, ha llegado el momento de buscarlo fuera.
  8. Conciliación con la vida familiar. Hay gente que valora este aspecto más que otra. Normalmente va adquiriendo mayor relevancia a medida que el empleado va formando su familia (primero pareja y después hijos). Es importante saber hasta que punto es importante este punto para uno mismo. Normalmente la dedicación horaria tiene mejor salario y más posibilidades de promoción pero no pasar suficiente tiempo con la familia es el precio a pagar. Si sientes que no te compensan el tiempo que pasas fuera de casa, ha llegado el momento de intentar cambiar.
Cambiar de empleo es una decisión valiente, no sólo por la situación socioeconómica actual, sino porque supone abandonar nuestra zona de confort. Lo cómodo a corto plazo es continuar en el mismo puesto, pero si no estamos bien, las consecuencias serán mucho peores a la larga.

martes, 8 de abril de 2014

5 usos básicos que podemos hacer de las redes sociales profesionales

Las redes sociales están ahí, al alcance de cualquiera que desee utilizarlas. Ya vimos hace un tiempo que la cuestión ya no es estar en el mundo 2.0 o no, sino la forma en la que estamos y la utilidad que les damos. De nada sirve invertir nuestro tiempo en gestionar nuestra imagen en la red si no obtenemos algo a cambio. En el caso de nuestro perfil más personal y menos profesional (por ejemplo nuestro perfil personal de Facebook), la utilidad puede ser mantenernos en contacto con familiares y amigos para poder chafardear lo que hacen mientras pasamos un rato. En cambio, cuando hablamos de redes sociales profesionales, lo que lo primero que debemos hacer es definir nuestro objetivo. ¿Qué deseamos obtener de las redes sociales profesionales? La respuesta será diferente en función de cada individuo, pero incluso puede ser diferente para la misma persona en función del momento en el que se encuentre. De esta respuesta dependerá el tipo de red que elijamos (no es lo mismo Twitter, Linkedin o Google+), el tiempo que dediquemos a su gestión y el uso que hagamos de las redes.
  1. Una de los usos más habituales de este tipo de redes, es la búsqueda de trabajo. Internet es un escaparate al mundo para exponer nuestra marca personal y hacerla atractiva a los posibles reclutadores. Son muchos los profesionales que han sido contactados a través de Linkedin para cubrir ofertas de trabajo. No se trata simplemente de exponer el currículum y esperar la llamada, tal como sucede con los portales de empleo clásicos tipo Infojobs, sino de ser activo y participativo. Se trata de mostrar nuestra experiencia y formación pero también nuestras habilidades, nuestros puntos fuertes, nuestros logros... Para ello también existe la posibilidad de pedir y realizar recomendaciones de personas con las que hayamos trabajado en algún momento de nuestra vida.
  2. De forma colateral al punto anterior, otro uso es la herramienta de reclutamiento. El reclutador tiene ahora una ventana abierta al candidato al que desea contactar. Conoce su currículum, su situación actual, sus funciones, etc. Contactar con el candidato a través de las redes sociales es muy sencillo y no es necesario que se encuentre en búsqueda activa de empleo para hacerle una proposición de cambio. Además, disponemos de una base de datos enorme que los propios candidatos se encargan de ir manteniendo actualizada.
  3. Del mismo modo que podemos buscar candidatos, también podemos hacer búsquedas de clientes potenciales. Son muchas las empresas (sobretodo consultoras) que ofrecen sus servicios a clientes con un perfil muy particular y que localizan gracias a las redes sociales profesionales. Por ejemplo, si vendo cursos de formación en Valencia, bastará con hacer una búsqueda de perfiles profesionales que se dediquen a este campo y que vivan en la misma zona para contactar con todos ellos y ofrecerles mis servicios.
  4. En las redes profesionales existen grupos en los que se busca compartir conocimiento sobre temas específicos de cada ámbito profesional. Es un aspecto que puede ir ligado con el punto 1 pero no es condición necesaria. Hay quien participa en grupos para hacerse visible pero también hay personas que sólo buscan mejorar profesionalmente ampliando conocimientos. También existen usuarios pasivos, que leen lo que publican los demás pero apenas aportan nada. 
  5. El networking es relativamente sencillo estableciendo vínculos de unión a través de las redes sociales. Podremos conocer a otros profesionales que se dedican a lo mismo que nosotros y podremos compartir con ellos nuestras necesidades, dudas, inquietudes, situación del mercado, etc.
Ahora bien, ¿vale realmente la pena todo el tiempo que dedicamos a gestionar nuestras redes sociales para conseguir nuestros objetivos? Depende. Si sólo buscamos ampliar conocimientos leyendo lo que otros publican sobre algún campo concreto, no será necesario invertir mucho tiempo. Si por contra queremos hacer visible nuestra marca personal y dar a conocer nuestro trabajo, necesitaremos una mayor dedicación. Por lo tanto, la dedicación en tiempo que debemos hacer dependerá del objetivo que hayamos establecido desde el principio.

#RRHH y la gestión de la felicidad

Debo reconocerlo: alucino al ver cómo, algunas veces, desde Recursos Humanos vendemos humo. Todavía me sorprende más cuando vendemos mentir...