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jueves, 26 de junio de 2014

¿Contrataría usted a su hijo para hacer ese trabajo?

Si preguntamos a cualquier directivo de cualquier organización cómo debe ser el empleado ideal, seguramente nos dirá que debe trabajar en el día a día "como si la empresa fuera suya". Esta afirmación presupone un grado de compromiso muy alto. Son muy pocos los trabajadores que asumen ese grado de dedicación. La mayoría hacen las cosas lo mejor que pueden y saben pero en determinados aspectos entienden que su grado de implicación debe ser menor que el de sus superiores.

El problema es que, en ocasiones, damos por supuesto que el compromiso es gratis. Queremos pensar que el empleado lo lleva en su ADN, por lo que le hacemos responsable de la falta del mismo. La realidad es bien distinta: el compromiso es caro. Supone reciprocidad, es decir, el empleado se compromete con la empresa cuando siente que ésta también está comprometida con él. En cuanto perciba que da más de lo que recibe, empezará el desencanto.

¿Somos realmente capaces de comprometernos con nuestra gente?

Hace unos años, un compañero que trabajaba en una ETT me explicó la anécdota de un cliente que había hecho una petición con un horario nocturno, para hacer una tarea muy dura y con un salario muy bajo. Ante la dificultad para cubrir la vacante, el cliente presionaba porque necesitaba cubrir lo antes posible. Mi compañero justificaba la demora con la dificultad del puesto, a lo que el cliente le contestó que el puesto no estaba tan mal. Supongo que víctima del nerviosismo, el técnico de selección le contestó "¿contrataría usted a su hijo para hacer ese trabajo?". El cliente se calló por un momento y le dijo que hiciera lo que pudiera para cubrir lo antes posible. No volvió a llamar hasta que se cubrió la vacante.

No voy a valorar si la respuesta al cliente es buena o mala, aunque está claro que, como mínimo, fue arriesgada. En cualquier caso, la reflexión me parece muy buena. ¿Podemos exigir compromiso a alguien si seríamos incapaces de poner a alguien a quien realmente queremos a hacer su labor?

martes, 10 de junio de 2014

¿Debería premiarse a alguien que no falta nunca al trabajo?

Esta misma mañana he escuchado la noticia en la radio: Un empleado taiwanés es premiado por no pedir un día libre en 24 años de servicio. Según el artículo, se desconoce si ha hecho vacaciones o no, pero en todos estos años no ha necesitado pedir absolutamente nada. Tampoco sabemos con detalle que tipo de premio le darán. Quiero pensar que no será tiempo libre ;)

En cualquier caso, la noticia me ha hecho recordar a varias personas que defienden con fuerza que uno de sus grandes méritos es no haber cogido nunca la baja durante muchos años. Pero, ¿este aspecto es realmente un mérito?

Volvamos al empleado de Taiwan. Según parece, coordina horarios de trenes y opera los cambios de señales en una estación por la que pasan trenes de carga. Dudo muchísimo que este señor haya estado 24 años sin un triste resfriado. Por lo tanto, es fácil deducir que algunos días habrá ido a trabajar sin estar al 100% de sus capacidades físicas y psíquicas. Teniendo en cuenta que un error suyo puede suponer un accidente ferroviario, ¿debemos premiar que vaya a trabajar con fiebre (por ejemplo) o deberíamos castigarle por ello? En este caso, le han premiado. Lo ha hecho la misma empresa que reconoce tener "escasez de personal" en la estación de mayor volumen de paso de carga de la red de ferrocarriles.

De todas formas, Taiwan está muy lejos geográfica y culturalmente, así que volvamos a esas personas que consideran que el mayor logro de su vida profesional es llevar x años sin haber cogido la baja. ¿Realmente aporta tanto a la organización una persona que no se encuentra al 100% de sus capacidades? Si yo cojo la baja 4 días, ¿paso directamente a ser un mal empleado? ¿Es mejor que para ser un buen empleado ponga en peligro mi integridad o la de mis compañeros y origine un accidente de trabajo?

En este caso, discrepo con los taiwaneses: yo no sólo no hubiera premiado sino que me plantearía muy seriamente qué puede ocurrir si este empleado se presenta a trabajar enfermo.

Por cierto, también me planteo cuáles son los méritos reales de un trabajador si su mayor logro laboral es no haber cogido nunca una baja.

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