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lunes, 26 de mayo de 2014

5 errores graves de "El jefe infiltrado"

El pasado jueves finalizó en La Sexta la primera temporada del programa El Jefe Infiltrado. En resumen, las cámaras de televisión graban las experiencias de altos directivos de sus respectivas empresas que se disfrazan para hacerse pasar por empleados que acaban de incorporarse en la compañía. A través de estas experiencias, se pretende evaluar a diferentes empleados evitando que éstos se comporten de manera diferente por saber que están siendo valorados por un superior.

Además de los errores individuales que puedan cometer los diferentes jefes, viendo el programa me surgen varios aspectos negativos que transmiten todos los directivos de las empresas que aparecen:
  1. Parten de la mentira. No están siendo transparentes con sus equipos de trabajo. Es cierto que al final del programa se desvela la auténtica identidad, pero en realidad se está reconociendo que han mentido y que además lo han hecho de forma premeditada. Después de esta experiencia, ¿se puede generar un clima de confianza entre la dirección y el resto de la plantilla?
  2. Los jefes no conocen la realidad del negocio. Todos ellos descubren aspectos críticos en la gestión de sus empresas que no conocían, pero para ello deben participar en un programa de televisión y disfrazarse. Ningún empleado les reconoce pese a ocupar altos cargos directivos en sus organizaciones. En general, da la sensación de que jamás han salido de sus despachos para conocer el día a día de sus centros de trabajo. En algunos casos, los directivos demuestran no conocer siquiera la dificultad de algunas de las tareas que desarrollan los empleados.
  3. Se valoran aspectos personales de los empleados. Entiendo que este punto da audiencia, pero cuando gestionamos personas, nuestra valoración del trabajo debe ser lo más objetiva posible. El mero hecho de tener más dificultades para llegar a fin de mes no significa que un trabajador merezca un aumento de sueldo.
  4. Al final del programa recompensan de forma exagerada a los empleados, incluso a aquellos que han tenido conductas que podrían llegar a considerarse sancionables. Por supuesto, delante de las cámaras no se castiga absolutamente nada. De esta manera, el premio no se considera una consecuencia directa del propio trabajo bien hecho, sino una suerte por haber sido elegido/a para aparecer en un programa de televisión.
  5. Queda clara la ausencia de comunicación en la empresa. Si para saber lo que realmente piensan los empleados, debemos disfrazarnos y participar en un programa de televisión, queda claro que la comunicación (al menos en sentido ascendente) es completamente nula.
Desconozco los motivos que llevan a una empresa a participar en un programa de este tipo, pero a juzgar por los comentarios que pueden leerse en twitter, la publicidad es muy negativa. Eso sí, ya sabemos que se emitirá una segunda temporada..



lunes, 12 de mayo de 2014

6 Consecuencias directas de no gestionar con ética (además de no poder dormir)

Cuando trabajamos en el ámbito de la gestión de RRHH, debemos ser conscientes de que nuestra materia prima son las personas. Como cualquier otro departamento de una empresa, nuestro objetivo final es incrementar los ingresos y disminuir los gastos al mínimo. Nuestro principal problema en el momento de compararnos con los demás, es la dificultad que tenemos para cuantificar aspectos que son intangibles  y la gravedad dePodemos saber el valor exacto que supone el coste de personal entre sueldos y cotizaciones a la Seguridad Social, pero será más complicado valorar el incremento de productividad obtenido por una acción formativa concreta.

En ocasiones, la presión por obtener unos resultados económicos positivos en el corto plazo, lleva a las organizaciones a prestar poca atención a lo que autodenominan "su valor más importante" o cosas similares: los empleados. Los accionistas quieren resultados y pocas veces demuestran que la paciencia sea una virtud. Evidentemente, hay que funcionar con luces largas, pensando que cada decisión que tomamos debe valorarse en el corto, en el medio y en el largo plazo. Si no es así, nos estaremos equivocando. 

El problema más grave surge cuando la presión por los resultados a corto plazo nos lleva a tomar decisiones que no son éticas. No entraremos en el dilema moral que puede suponer poner en práctica acciones que nos hacen sentir mal con nosotros mismos. Vamos a valorar las consecuencias que este tipo de decisiones tiene sobre las organizaciones:
  1. Consecuencias legales. Incumplir la ley tiene consecuencias. Las infracciones que pueda cometer RRHH puede acarrear muchos problemas en el ámbito laboral, civil e incluso penal.
  2. Mala reputación de la empresa. Son muchas las empresas que quedan grabadas a fuego en la mente de los clientes por sus malas prácticas. Gracias a las redes sociales, noticias que hace unos años eran conocidas por pequeños círculos alrededor de los empleados, ahora se difunden rápidamente por todo el mundo.
  3. Falta de compromiso. Nadie quiere trabajar en una empresa que no es respeta unos mínimos criterios éticos. Nos comprometemos con aquellas personas de las que esperamos que también se comprometan con nosotros. La falta del compromiso por parte de los empleados hará que se impliquen lo justo, repercutiendo negativamente en la productividad.
  4. Pérdida de liderazgo. La primera condición para liderar un equipo es actuar de forma responsable. El equipo puede no estar de acuerdo con su líder en determinadas decisiones, pero jamás le respetará si no respeta los límites éticos.
  5. Peor servicio a los clientes. Si los empleados perciben que se da poca importancia a la ética en la organización, aplicarán el mismo criterio al trato con sus clientes. La ética no será un valor dentro de la empresa y se minimizarán las consecuencias de no aplicarla en el trato con todos los clientes.
  6. Pérdida de la buena fe. El principio de buena fe se presupone en cualquier contrato laboral. Sin embargo, si una persona percibe que la organización no se comporta de forma correcta, se verá tentado a actuar de la misma forma con la empresa, generando una situación insostenible.

¿Candidato o cliente?

La mayoría de empresas dedican grandes esfuerzos al posicionamiento de su marca en el cliente externo. Son menos las que también dedican re...