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viernes, 30 de noviembre de 2012

Y tú, ¿con qué te comprometes?

Hace unos meses, @rafiln explicaba en su blog como hacerse millonario fácilmente. Según parece, la cuestión es más sencilla de lo que se puede imaginar. Basta con comprometerse con uno mismo. 

Se ha escrito mucho sobre el compromiso entre la empresa y el trabajador, pero mucho menos del compromiso que tenemos con nuestras propias metas. Tengo claro lo que quiero, pero ¿qué estoy dispuesto a sacrificar para conseguirlo? Cualquiera que sea mi objetivo, aunque parezca sencillo, supondrá un esfuerzo. Por ejemplo, puedo soñar con una buena casa, un buen coche y una situación económica cómoda. Esto me supondrá dedicar tiempo y esfuerzo a mi formación y mi trabajo. Por el contrario, puedo desear una vida tranquila y sin alardes disfrutando de mi familia y tiempo de ocio. Ambas opciones son igual de válidas pero las dos suponen renunciar a cosas importantes: una situación económica cómoda me supondrá menos tiempo libre para el ocio o para compartir con mi familia mientras la segunda opción significará renunciar a una tranquilidad económica que me permita asegurarme un nivel de vida "digno".



El problema de muchos trabajadores "quemados" suele ser la falta de objetivos claros con los que la persona se haya comprometido claramente. Se trata de gente que, durante años, se levanta cada mañana pensando "que palo ir a trabajar hoy" y que se despide de sus compañeros con un "que te sea leve". Si preguntamos a esas personas qué les sucede nos explicarán mil historias dramáticas pero si les preguntamos ¿qué quieres? nos responderán con alguna frase vacía de contenido o se quedarán en blanco. Comerciales que detestan a todos (o casi todos) sus clientes porque no son capaces de asumir que su pasión no tiene nada que ver con la atención al público, subordinados que sufren literalmente con su jefe pero no son capaces de plantearse un cambio de trabajo o personas que se quejan constantemente de no llegar a fin de mes pero se niegan a hacer horas extras cuando su empresa se lo pide.

No son buenos tiempos para soñar despierto y es posible que no consigamos los objetivos finales, pero si llevas unos días pensando "que palo me da ir a currar", sería conveniente reflexionar: ¿con qué te comprometes para cambiar la situación? La respuesta puede ser difícil pero mejor asumir nuestra situación y responsabilidades lo antes posible.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Manual rápido para pedir un aumento de sueldo

Pensemos: ¿alguien reconoce que su profesionalidad es floja o nula? ¿alguien reconoce que con sus "escaqueos" constantes perjudica seriamente a su empresa? ¿No será que todos nos consideramos mejores profesionales de lo que somos en realidad? Esta visión distorsionada de la realidad puede llevarnos a creer que merecemos más de lo que nos está dando la empresa.

Antes de pedir un aumento de sueldo, uno debería plantearse cuanto vale su trabajo fuera de la organización en la que lo está desarrollando en la actualidad. Este planteamiento debe ser honesto y sincero. Antes de formularse esta pregunta hay que prepararse porque, en algún caso, la respuesta puede ser aterradora. Para encontrar una respuesta, debemos:
  • Analizar minuciosamente nuestro desempeño. Hemos cumplido objetivos, asumido nuevas responsabilidades, mejorado nuestra profesionalidad significativamente, etc.
  • Explorar el mercado laboral. Nos será relativamente fácil saber el sueldo medio que se oferta en otras empresas por funciones similares a las nuestras. 

Es posible que con este sencillo ejercicio abandonemos la idea de pedir un incremento salarial pero, si no es así, saldremos reforzados sabiendo cuales son nuestros puntos fuertes.



Una vez nos encontremos delante de nuestro responsable y empecemos a negociar, es importantísimo no comparar nuestras condiciones con las de cualquier otro compañero. Las negociaciones laborales son individuales, no colectivas. Tampoco conviene asociar nuestra motivación al salario que percibimos. Dar a entender que si no conseguimos nuestro objetivo se verán afectados nuestros resultados puede ser muy contraproducente. Por último, utiliza la empatía y ponte en lugar de la otra persona: ¿de verdad crees que mereces un aumento de sueldo porque tienes dos hijos o una hipoteca muy alta? Céntrate exclusivamente en temas profesionales o perderás credibilidad.

En caso de negativa, no se acaba el mundo. Sigues teniendo en tu mano tu mayor valor para negociar: tu trabajo. En este caso deberás plantearte un plan B para sacarle el máximo partido.




¿Candidato o cliente?

La mayoría de empresas dedican grandes esfuerzos al posicionamiento de su marca en el cliente externo. Son menos las que también dedican re...