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jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Cómo se alcanza el éxito?

El título de esta entrada parece difícil de responder, pero si lo analizamos es muy fácil: intentándolo. Sin embargo, para intentarlo debemos plantearnos varias cosas:

¿Qué es el éxito?

Según la RAE, el éxito es el "resultado feliz de un negocio, actuación, etc." Esta definición puede interpretarse libremente dependiendo de cada persona. Lo que para algunos es insignificante, para otros es el objetivo por el que merece la pena luchar cada día de sus vidas. Para algunos tener éxito significará tener una familia y disfrutar de sus hijos, tener su propia empresa, ser directivos en una gran multinacional o sencillamente vivir sin demasiadas preocupaciones. Por lo tanto, debemos tener claros nuestros objetivos para encaminar bien nuestras acciones.





¿Dónde queremos tener éxito?

Es difícil alcanzar el éxito en todas las facetas de nuestra vida. Puede que nuestra vida profesional sea como habíamos soñado pero nuestra relación de pareja sea totalmente insatisfactoria. Es importante establecer prioridades, puntos fuertes y débiles para saber focalizar mejor nuestra energía. Podemos empezar por priorizar los siguientes aspectos (podemos añadir o quitar) y ordenarlos de más a menos importante:

  • Amor
  • Dinero
  • Salud
  • Ocio
  • Trabajo
  • Hogar
  • Familia y amigos
  • Crecimiento personal

Si además valorásemos de uno a diez nuestro grado de satisfacción con estos aspectos, seguramente obtendríamos puntuaciones diferentes en cada uno de ellos. 

A lo largo de nuestra vida, las prioridades y la satisfacción con las áreas vitales anteriores seguramente irán cambiando.

El éxito nos tiene que ayudar a ser felices

La felicidad es ese estado de ánimo que casi todos buscamos, aunque no siempre de forma acertada. Cuantas más áreas de nuestra vida cumplan nuestras expectativas, más cerca estaremos de la felicidad plena. Si alguna de las áreas puntúa muy por debajo de las demás y es importante para nosotros, queda claro dónde hemos de centrar nuestras fuerzas para alcanzar la felicidad.

El éxito parte de la congruencia

Asumir el éxito en cada una de las áreas supone esfuerzo y limitaciones. No podemos querer lo bueno de cada área sin asumir su parte negativa. Por ejemplo, si para nosotros es muy importante tener un estatus económico alto, seguramente tendremos que privarnos de pasar más tiempo con nuestra familia y amigos. De la misma manera, si preferimos un trabajo que no nos suponga mucho esfuerzo, tendremos que renunciar a tener un coche de alta gama o unas vacaciones en el Caribe cada año.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Toma de decisiones

Puede que no nos guste o que nos asuste hacerlo pero la toma de decisiones está tan vinculada a nuestra vida personal y profesional que no podemos desprendernos de ella. Es cierto que podemos no tomar decisiones, pero hacerlo ya implica una decisión que, además, nos llevaría a contemplar nuestra vida como meros espectadores. Es positivo acostumbrarse a que las decisiones se tomen de manera proactiva y no reactiva.

Entonces, ¿por qué nos da tanto miedo tomar decisiones? 


  • Por miedo al error, tal como ya comentamos hace un tiempo en esta entrada. El fracaso está tan castigado socialmente que, por miedo al mismo, somos capaces de condenarnos a nosotros mismos.
  • Por eludir responsabilidades. Al no decidir, nos sentimos menos responsables de las consecuencias, olvidando que "no decidir" es nuestra propia decisión.

Las decisiones en equipo suelen ser mejores porque se tienen en cuenta diferentes puntos de vista, pero la toma de decisiones será más lenta y la responsabilidad queda diluida. Además, los equipos pueden proponer tantas alternativas de solución que generen más indecisión. Tener demasiadas opciones sobre las que elegir nos confunde. Por ejemplo, si en un restaurante la carta es muy variada, nos costará mucho más elegir que si nos ofrecen pocos platos para elegir.

Tal como explican Miguel A. Ariño y Pablo Maella en su libro "'Iceberg a la vista', 10 principios para la toma de decisiones", decidir bien no siempre supone acertar. Somos responsables de nuestras decisiones, pero no de los resultados de las mismas. Existen circunstancias que no dependen de nosotros y que pueden alterar negativamente el resultado de nuestra decisión. Sin embargo, hay otra posibilidad más peligrosa: decidir mal y tener suerte. Esta opción nos hará tener consecuencias positivas que nos harán creer que lo hemos hecho bien, repitiendo la misma conducta posteriormente. Si se decide mal, aunque se tenga suerte, a medio plazo llegarán los malos resultados. Por lo tanto, a medio y largo plazo, es más importante decidir bien que acertar.

Los errores más comunes en la toma de decisiones son:

  • Sesgo del exceso de confianza. Nos puede llevar a tomar decisiones muy arriesgadas.
  • Sesgo de anclaje: Tendencia a aferrarse a la información inicial y no ser capaz de ajustarse adecuadamente a la información posterior. Se produce porque parece que nuestra mente da una importancia desproporcionada a la primera información que recibe sobre un tema.
  • Sesgo de confirmación: Buscamos la información que refuerce nuestras decisiones anteriores y descartamos aquella que la contradiga.
  • Sesgo de disponibilidad: Tendencia que tienen las personas a basarse en la información que tienen fácilmente disponible.
  • Escalada del compromiso: Apegarse a una decisión incluso cuando está demostrado que es equivocada.
  • Sesgo de retrospección: Tendencia a creer erróneamente, después de conocer el resultado de un suceso, que habíamos previsto acertadamente dicho resultado. 


A pesar de que no siempre las consecuencias dependan únicamente de nuestras decisiones, es importante que sepamos cargar con las consecuencias y gestionarlas, seguramente la parte más difícil de la toma de decisiones.

martes, 4 de septiembre de 2012

Mensajes populistas

Uno de los nombres más escuchados en los informativos de este verano ha sido el del Sr. Sánchez Gordillo. Este personaje defiende que un mundo mejor es posible. Para ello, crítica todo lo criticable, roba, ocupa terrenos, falta al respeto de los demás, etc. Es posible que tenga razón en alguno de sus argumentos, pero sus formas, a mi modo de ver, se la quitan. De todas formas, espero que su odio hacía cualquier empresa de éxito en este país no ponga en riesgo mi puesto de trabajo, ya que el pago de mi hipoteca depende de una de estas organizaciones. Gracias a ese empleo, puedo contar con un sueldo a final de mes. Se que Gordillo y sus seguidores dirían que el empresario me explota. Afortunadamente, en mi caso al menos, hay un contrato firmado que demuestra que accedí voluntariamente a mis condiciones laborales actuales. Es más, puedo dejar mi empresa cuando quiera, por lo que no creo que podamos hablar de ningún tipo de explotación, sino de un puesto de trabajo que me dignifica y por el que percibo una remuneración a final de mes.



No voy a aportar más datos sobre las ideas de Sánchez Gordillo. Basta con buscar en Google para hacerse una idea de los ideales que defiende este señor (Iphone en mano), basados en las premisas económicas del comunismo más radical, una corriente que parecía haber pasado a mejor vida tras su fracaso en todos los países en los que se había instaurado. En España, los votos obtenidos por Izquierda Unida, partido en el que milita Sánchez Gordillo, supusieron un 6,92% de los votos totales en noviembre de 2011. No son unos resultados de partido mayoritario. Sin embargo, unos meses más tarde, este personaje se convierte en uno de los más populares del país con sus acciones reivindicativas.

En el otro extremo político, otro personaje que también estuvo perseguido por la justicia y es noticia es Mario Conde, condenado a 20 años de prisión por el caso Banesto. Durante los últimos meses, el Sr. Conde da lecciones de ética financiera en Intereconomía, con una capacidad de influencia relativamente importante, y ya ha anunciado su interés en participar en política de la mano del partido Sociedad Civil y Democracia.

Podría poner más ejemplos de discursos extremos y populistas que están teniendo una aceptación importante por parte de la sociedad. Es normal, ya que son como las dietas milagro: prometen grandes resultados con poco esfuerzo. Lo malo, es que tienen otro punto en común: la falta de resultados reales. Como muestra, vean lo que sucedió con Jesús Gil o con Ruiz Mateos.

A nivel social estamos viviendo una situación delicada y nuestras empresas no son ajenas a ello. No en vano, forman parte de la sociedad en la que viven. Nuestros trabajadores están preocupados por mantener sus puestos de trabajo. Los mensajes populistas también van a llegar a nuestras organizaciones, si no lo han hecho ya. Los próximos meses van a ser muy complicados. Es importante concienciarnos y concienciar a nuestros equipos de que sin el esfuerzo que haga que nuestras empresas sean competitivas no habrá resultados, pero que si trabajamos juntos con ilusión, conseguiremos nuestras metas y seremos cada vez más fuertes... ¡Sin duda!

Sobre los becarios gratis de @JordiCruzMas

Hace pocas semanas se inició una polémica a raíz de unas declaraciones de @JordiCruzMas , el prestigioso chef del restaurante ABaC sobre l...