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martes, 31 de julio de 2012

Trabajo en equipo: ¿todo ventajas?

Siempre hemos valorado en nuestros empleados su capacidad de trabajo en equipo, dando una gran importancia a esta variable. Al equipo se le atribuyen una serie de bondades que hacen que parezca que siempre es la manera más eficiente de trabajar. Sin embargo, esto no siempre es así, y una persona que prefiera el trabajo individual, puede ser igualmente conveniente dependiendo del tipo de puesto que deba cubrir.


  • El equipo necesita un tiempo de adaptación superior al del individuo. Por lo tanto, en tareas esporádicas y no habituales, será más productivo el trabajo individual.
  • Las diferentes opiniones o manera de hacer las cosas, puede ser provechoso para el grupo, pero también puede acabar con el mismo si esas diferencias llegan a ser insalvables. Además, puede perderse mucho tiempo discutiendo.
  • Pueden producirse luchas de poder por el liderazgo del grupo si no está perfectamente marcado. Además, dependiendo del tipo de liderazgo que se imponga, es posible que algunas opiniones prevalezcan sobre otras.
  • La responsabilidad se diluye en el caso de que haya errores, ya que difícilmente alguno de los miembros del grupo aceptará que recaiga sobre él de forma particular.
  • La toma de decisiones es más lenta, ya que deben consensuarse todos los aspectos y originarse reuniones maratoniananas.


Sobre las bondades y ventajas del trabajo en equipo ya se ha escrito muchísimo y, en general, con bastante acierto. Sin embargo, debemos vigilar con aplicar el café para todos y pensar que lo que es bueno para una actividad o persona será bueno para todas.

viernes, 13 de julio de 2012

Sobre la conciliación y otras mentiras

Es perfecto: un buen trabajo, con un buen salario y que nos permita dedicarnos a nuestra familia y/o tiempo libre. Lo siento, en la mayoría de casos, esta utopía no existe ni existirá a corto o medio plazo.

Empecemos con unas frases de la Sra. María Dolores de Cospedal en una entrevista para El País:

  • "En España hay que trabajar más"
  • "Hace falta trabajar más. Las empresas alemanas a veces han optado por trabajar más horas manteniendo sueldos, y muchas se salvaron. Hay que trabajar más en todos los sectores, público y privado”
  • "Y pidiendo a los profesionales un esfuerzo y que trabajen más horas porque las cosas están muy mal”

Es decir, ya desde el gobierno nos avisan de que la conciliación puede que esté muy bien en épocas de vacas gordas, pero debemos olvidarnos de ella cuando están algo más flacas. De todas formas, no deja de ser curioso que desde la oposición, en el libro del IV Congreso Nacional para Racionalizar los Horarios Españoles (2009) la misma Sra. de Cospedal dijese que "La conciliación de la vida laboral, familiar personal, debe ser considerada como un bien social que enriquece no solo a la economía sino a la sociedad en general y a cada individuo en particular”. Desde luego, la frase es mucho más idílica que las anteriores pero el conjunto refleja la misma hipocresía que utilizan nuestros dirigentes para hablar de este tema.



En la práctica, el problema de la conciliación laboral, que tiene un fuerte componente social, se traslada a la empresa y al trabajador. En determinados sectores es todavía más grave. Hace un tiempo escuchaba al director de RRHH de una fábrica. Explicaba que con tres turnos horarios cubrían a priori toda la producción: mañana, tarde y noche. Sin embargo, teniendo en cuenta las reducciones de jornada, tenían casi 100 turnos horarios diferentes. Cubrir las horas de menos que hacía una persona con reducción de jornada era prácticamente imposible, ya que nadie aceptaba un contrato para trabajar de dos o tres horas al día.

La situación para el trabajador no es mucho mejor. Si tiene un/a niño/a no tiene garantizado encontrar plaza en una guardería. Por lo tanto, es posible que en muchos casos deba apoyarse en los abuelos, pertenecientes a una generación que cuidó a sus hijos y ahora debe cuidar también a sus nietos. En caso de encontrar plaza, deberá afrontar horarios cada vez más reducidos y 3 meses de vacaciones. Cuando el crío llegue a la edad escolar, deberá combinar sus horarios para poder estar libre a las 16,30.

Lo que algunos llaman conciliación es, en realidad, el resultado de los malabarismos que deben hacer las empresas y sus empleados para no descuidar a sus hijos. Mientras la administración pública regalaba hasta hace poco 2.500 euros a todos los padres, no se construyeron suficientes guarderías. Hace sólo unos meses se regalaban ordenadores a todos los chavales pero ahora hay que recortar horas lectivas y subir las tasas universitarias. No se puede gestionar peor, pero por lo menos no me vendan que soy muy afortunado porque se está avanzando mucho en... no se qué.

Como padre y como profesional de los RRHH, se me ponen los pelos de punta cada vez que leo o escucho las bondades de la conciliación laboral. No me la creo, no existe. 

lunes, 2 de julio de 2012

¡La puerta es muy grande!

Seguro que alguna vez hemos oído la frase que titula este post, sobretodo en los últimos tiempos. El problema no son las palabras, sino la actitud que refleja. La frase viene a decir que si no estás contento con lo que hay, debes abandonar el barco. No existe ningún tipo de negociación o mejora posible.  En un país en el que existe miedo real a perder el puesto de trabajo, algunos jefes aprovechan la situación económica para imponer criterios autoritarios, basándose en amenazas. 

Este tipo de conducta es claramente censurable desde un punto de vista legal y ético, pero además va en contra de los beneficios de la empresa:
  • Un empleado que teme perder su puesto de trabajo es menos productivo que alguien que no tiene esa sensación.
  • Un trabajador atemorizado será menos participativo y no tomará ningún tipo de iniciativa por miedo a que le sea recriminada.
  • El incremento de estrés y ansiedad que genera el temor a perder el puesto de trabajo llevará a un mayor nivel de absentismo.
  • A mayor nivel de estrés, más accidentes laborales.
  • El empleado percibe que el compromiso con él es mínimo y entenderá que tampoco tiene sentido comprometerse con la organización.
  • Los compañeros se solidarizarán con el débil (en este caso el trabajador), creando un clima enrarecido.
  • La imagen de empresa se resiente de este tipo de conductas.



La situación es muy complicada, pero el miedo vende y los grandes titulares de prensa garantizan muchas ventas de periódicos y audiencias de informativos. Nuestra gente ya está en un ambiente bastante pesimista como para que nosotros juguemos con ello para disfrazar nuestras carencias e inseguridades. Es el momento de tirar del carro y para ello necesitamos más que nunca a nuestros equipos. Es posible que en algún caso debamos despedir a alguien, pero tendrá que ser de forma justificada, meditada y sin humillaciones. Si no lo hacemos así, estaremos haciendo un flaco favor a nuestra organización.

2 muestras de paternalismo en el mercado laboral

En el argot de los departamentos de RRHH abundan conceptos que presuponen la importancia y la madurez del empleado. Hablamos de delegar, de...