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jueves, 21 de abril de 2011

¿Cómo puedo caerle bien a mi jefe?

Hace unas semanas, una persona me hizo la pregunta del título de esta entrada. Posiblemente sea una pregunta que se hace mucha gente, aunque no todos la expresan en público. Para dar una respuesta satisfactoria creo que lo primero que debemos hacer es reformular la pregunta. En el trabajo no se trata de caerle bien al jefe, sino de satisfacerle como cliente.

Olvidemos los romanticismos y veamos la relación entre la empresa (jefe) y el empleado como lo que es: una relación mercantil donde una parte compra un producto que la otra parte ofrece. El empleado vende su trabajo y la empresa decide comprarlo. Sobre esta idea se ha desarrollado el concepto de "marca personal", sobretodo gracias a la labor de Andrés Ortega Pérez. Discrepo en algunos matices con esta corriente, pero desde luego creo que es un concepto interesante de como "vendemos" nuestro trabajo. Tenemos que ser conscientes de que, como trabajadores que venden su trabajo, tenemos unos clientes (empresas). Si nuestros clientes encuentran a otro proveedor más eficiente y/o barato, no tendrán duda en despedirnos y contratarán a otro trabajador. De la misma manera, si nosotros encontramos otro cliente que nos mejore las condiciones, no dudaremos en cambiar.



Entonces, tenemos que plantearnos que quiere nuestro cliente para poder satisfacerle:

  • Ten claro que el beneficio de la empresa está por encima de todo lo demás. Parece evidente, pero debemos reconocer que en alguna ocasión surge la tentación de anteponer los intereses propios a los de la empresa.
  • Muestra actitud de servicio. No hay que confundir servicio con servilismo. No vale decir "no puedo" si no lo hemos intentado previamente. Es posible que algún proyecto no salga exactamente como se esperaba, pero no debe quedar ninguna duda de que hemos hecho todo lo posible por conseguirlo.
  • Cumple todo lo que prometas. El cliente entenderá tus dificultades para llevar a cabo un proyecto, pero si le has dicho que lo acabarías sin problemas, confiará en ello y, si fallas, no cumplirás sus expectativas.
  • Supera sus expectativas siempre que sea posible. No te conformes con dar lo mínimo. Debes conocer bien a tu cliente, saber lo que desea y llegar a dárselo sin la necesidad de que te lo pida.
  • Sonríe. Nadie quiere que le de servicio una persona que parece enfadada con el mundo. Muestra una actitud positiva y contagia a tus compañeros.
  • Conoce tu producto. Para ello deberás formarte e informarte. Tu cliente espera que seas un gran especialista.
  • Acepta las críticas constructivas y las sugerencias de mejora con humildad. Te ayudarán a mejorar profesionalmente y a conocer mejor a tu cliente.
  • Soluciona problemas y no los generes. Cuando vamos a comprar un electrodoméstico y no funciona volvemos a la tienda con la expectativa de que la persona que nos atendió nos ofrezca una solución. En ningún caso aceptaremos que nos traslade la responsabilidad o que no haga nada. En el terreno laboral sucede lo mismo: si nuestro responsable tiene que solucionar todos los problemas que nos surgen, posiblemente pueda prescindir de nosotros.
Y por supuesto, si encuentras otro cliente mejor, valora detenidamente los beneficios que te supondría un cambio. Si tras darle un par de vueltas sigues creyendo que el nuevo cliente es mejor... entonces ya sabes lo que tienes que hacer :)

    jueves, 7 de abril de 2011

    Ya hemos hecho un ERE, ¿y ahora qué?

    Un proceso de reestructuración tiene dos tipos de víctimas: los que se van de la empresa y los que se quedan. Sobre los primeros se ha estudiado mucho más y son el grupo mejor atendido psicológicamente. Además, habitualmente reciben indemnizaciones que los permiten vivir dignamente. Evidentemente, salir de una empresa vía ERE no es agradable, pero en muchas ocasiones nos olvidamos de los supervivientes, que sufren también efectos negativos.

    Las personas que dejan la empresa sufren los siguientes efectos:



    • Sufren costes personales y sociales
    • Aumento de la ansiedad, trastornos psicosomáticos y depresión
    • Si encuentran otro trabajo, habitualmente es con un sueldo significativamente más bajo, con el que pierden poder adquisitivo.
    • Si después de encontrar un nuevo trabajo vuelven a ser despedidos pueden vivir un proceso acumulativo de estrés que puede tener consecuencias mucho más peligrosas.

    Los supervivientes sufren los siguientes efectos:


    • No reciben ninguna compensación económica
    • Tienen que hacer el mismo trabajo que antes pero con menos mano de obra
    • Pueden convertirse en trabajadores desmotivados, cínicos e inseguros
    • Se produce una pérdida significativa de confianza en el empresario
    • Sentimiento de culpa



    Varios estudios han hablado del "Síndrome del superviviente" como un cuadro complejo de reacciones y conductas de las personas que han sobrevivido a un acontecimiento fuertemente traumático. Desde el punto de vista de una reestructuración este acontecimiento sería el impacto del "downsizing" sobre las personas que se quedan a la organización.

    Después de un proceso de reestructuración, las empresas sufren el siguientes síntomas:

    • Aumento del absentismo
    • Aumento del presentismo
    • Baja moral de la plantilla
    • Bajo nivel de satisfacción
    • Pérdida de confianza en el emprendida
    • Empeoramiento de las relaciones interpersonales
    Esta situación repercute directamente sobre la productividad en un momento clave, porque después de una reestructuración es cuando la empresa necesita más apoyo y disponibilidad de los empleados.

    Para minimizar las consecuencias negativas de la reestructuración, que pueden ser catastróficas en algunos casos como los de Sintel o France Telecom, la empresa tiene que intentar:

    • Mantener una actitud realmente negociadora desde el principio.
    • Facilitar información adecuada, oportuna y objetiva. Este factor acontece fundamental para afrontar la reestructuración.
    • Dar formación sobre las posibilidades de recolocación de los despedidos. Se les tienen que facilitar herramientas que fomenten su empleabilidad.
    • Se requiere el apoyo de las administraciones públicas, sobre todo en el caso de las pymes.
    • El Servicio de Prevención de Riesgos Laborales tiene que gestionar los riesgos psicosociales de los supervivientes.
    • RRHH tiene que jugar un papel activo, resolviendo problemas de organización y ordenación del trabajo.
    • Los directores tienen que dar apoyo social a los mandos intermedios.

    ¿Quién es el cliente de RRHH?

    Todo trabajador, tanto si trabaja por cuenta propia como si lo hace por cuenta ajena, debe tener muy claro quién es su cliente. Sólo de est...